domingo, 24 de julio de 2011

Hora de disfrutar!


Una vez mas en este blog, me veo con la difícil tarea de elegir entre muchas cosas lindas, y que al final no lo puedo hacer,. Elegir solamente unas vacaciones se me hace demasiado difícil, debido a que en mi familia, tratamos, en lo posible, de siempre hacer un viaje, aun que sea chiquito, cerca, pero viaje al fin, que nos sirve a todos para descansar, para disfrutar en familia, compartir, sea a donde sea, el objetivo siempre es el mismo, disfrutar juntos.

Si tengo que pensar en las vacaciones de verano de cuando era chiquita me acuerdo que eran, súper largas, siempre, pero siempre al mar, quizás de ahí viene mi profundo amor a el, creo que no hay nada mas lindo en el mundo, que sentarse en la arena, mirar el mar, escuchar su sonido tranquilizador, sentir la brisa refrescante, el agua que cada tanto toca nuestros pies, el aroma único, el sol que calienta nuestro cuerpo. Sin dudas, lo mejor. Estábamos todo el día en la playa, hacíamos castillos de arena con mi mamá y mis hermanas, comía choclos, que no se porque son lo mas del mundo -y no es lo mismo que acá-, nos enterrábamos, jugábamos. Siempre volvía con trencitas en la cabeza y con una bolsa enorme de caracoles –amo juntarlos-.

Eran muy largas, porque solíamos ir dos semanas al mar, y después un mes mas o menos en Buenos Aires, donde visitaba a mi familia. Todo eso comenzaba en enero, mientras que en diciembre, venían mis tíos y mi prima a pasar las fiestas con nosotros, donde hacíamos muchos viajecitos al interior todos juntos. Nos divertíamos muchísimo, y vivíamos en la pileta con mi prima y mis hermanas, jugábamos todo el día, y a la noche terminábamos muertas, pero al otro día bien temprano estábamos todas despiertas para comenzar un nuevo día de juegos y diversión, como siempre y gracias a Dios en familia.

Cuando fui creciendo los viajes se acortaron, pero siguieron siendo igual de lindos y divertidos. Ya no eran siempre al mar, pero seguían teniendo su magia. Conocí muchos lugares nuevos, y lo mas importante, es que siguen teniendo el mismo fin, disfrutar y compartir todos juntos.

Nuestras vacaciones comienzan, supongo que como las de todo el mundo, eligiendo el lugar de destino, que siempre se termina modificando jaja, y después empezamos a buscar alojamiento y diferentes opciones por Internet, por suerte solo una vez no resulto ser lo que esperábamos, pero igual la terminamos pasando bien. La mayoría de las veces alquilamos una casa, cabaña o algo por el estilo, porque somos muchos y la estadía depende del presupuesto y la época del año.

Las vacaciones son muy importantes para todo el mundo, sirven para descansar, recuperar energía, poder pasar tiempo libre con seres queridos y sin preocupaciones. Es por eso, que todas las personas tienen derecho a tener unas, y los diferentes sindicatos, tratan de proporcionar esto en la medida de sus posibilidades, con descuentos, paquetes con pensión completa, y diversas posibilidades, para que los trabajadores, asociados a su sindicato puedan acceder a ellas.

Uno de los sindicatos que ofrece esta posibilidad es Sin.Pe.Cor (Sindicato Petrolero de Córdoba), donde ofrece alojamiento con media pensión o pensión completa, en diferentes lugares de las Sierras de Córdoba, a precios muy accesibles que rondan en los $80 por persona con pensión completa. Además de que ofrecen la posibilidad de un %5 de descuento al contado y posibilidad de pagar con las tarjetas de crédito. Para mayor información, acerca de las tarifas consultar su pagina web: http://www.sinpecor.org.ar/informacion-afiliados.php

jueves, 21 de julio de 2011

Cumpleaños Feliz!


Los cumpleaños en mi familia se festejan! Sea como sea hay festejar un año más de vida, y hay que agradecerle a Dios y pedirle que nos bendiga con muchos años más junto a las personas que amamos.

Me cuesta mucho tener que elegir un cumpleaños, porque todos fueron especiales para mí y todos me encantaron. Me acuerdo que cuando era chiquita contaba los días para que llegue, porque junto con el cumpleaños llegaba un día hermoso, donde era más consentida de lo normal –lo que es mucho!- recibía muchos regalos, comía muchas cosas ricas que me hacia mi mamá y tenía una súper fiestita con globos, payasos, magos, títeres o castillos inflables, que siempre eran sorpresa de mi mamá.

Cuando fui creciendo me dejaban hacer cumpleaños con pileta, pero me acuerdo que no la llenaban completamente, porque era peligroso, según me repetía mi mamá, una y otra vez, cuando le pedía que la llene.

Después vinieron cumpleaños más largos y de cierta forma más divertidos, ya no eran solo unas horas, duraban un día y medio! La cosa era hacer campamentos en el patio de mi casa, de lo más divertido, venían todos mis amigos, armábamos las carpas en el jardín, nos metíamos a la pileta, no dormíamos nada, jugábamos, comíamos mucho, y nos reíamos y divertíamos mucho más. Venían un día a la siesta y se iban, muertos de cansancio al otro día a la noche.

Dos cumpleaños que me gustaría destacar, y darles un lugar un poco más importante fueron el de 15 y el de 13.

El de 13 porque estaba pasando por un momento muy difícil, y por primera vez no tenía ganas de festejar un cumpleaños. Se lo dije a mi mamá, y como ella conocía la razón y es la mejor mamá del mundo, en un primer momento me dijo que no, hasta que la “convencí” y nos pusimos de acuerdo en hacer una cena familiar.

La cena familiar se convirtió en una fiesta sorpresa, con mis amigos, que llegaron con carteles y con toda la alegría del mundo para festejar mi cumpleaños. Me llenaron de fuerzas y de alegría, algo que nunca me voy a olvidar y siempre se los voy a agradecer.

Finalmente mi cumpleaños de 15, que tuvo dos partes jaja. La primera fue que llegaron mis amigos a la noche, con una sorpresa, una enorme foto de todos ellos, firmada y dedicada, y mis amigas se quedaron a dormir, para que vayamos juntas al colegio. La segunda parte, fue la fiesta, que yo elegi, que sea algo simple, con las personas que quería, en mi casa. Pero igual mi mamá decoró las mesas, compro golosinas, hizo cosas ricas, y como siempre me organizo una sorpresa!. Invito a un mago, que nos divirtió a todos, y el truco final, saco un conejito blanco, y me lo regalo! Y después nos divertimos muchísimo cantando con un karaoke, que gritábamos y nos reíamos todos juntos.

En fin, después de eso vinieron otros cumpleaños que también me encantaron, porque siempre estuve con las personas que quería y que me hacen feliz.

Creo que los argentinos festejamos los cumpleaños, para poder reunirnos con la gente que queremos, y festejar la importancia que tiene tener un año más de vida junto a nuestros seres queridos.