
Los cumpleaños en mi familia se festejan! Sea como sea hay festejar un año más de vida, y hay que agradecerle a Dios y pedirle que nos bendiga con muchos años más junto a las personas que amamos.
Me cuesta mucho tener que elegir un cumpleaños, porque todos fueron especiales para mí y todos me encantaron. Me acuerdo que cuando era chiquita contaba los días para que llegue, porque junto con el cumpleaños llegaba un día hermoso, donde era más consentida de lo normal –lo que es mucho!- recibía muchos regalos, comía muchas cosas ricas que me hacia mi mamá y tenía una súper fiestita con globos, payasos, magos, títeres o castillos inflables, que siempre eran sorpresa de mi mamá.
Cuando fui creciendo me dejaban hacer cumpleaños con pileta, pero me acuerdo que no la llenaban completamente, porque era peligroso, según me repetía mi mamá, una y otra vez, cuando le pedía que la llene.
Después vinieron cumpleaños más largos y de cierta forma más divertidos, ya no eran solo unas horas, duraban un día y medio! La cosa era hacer campamentos en el patio de mi casa, de lo más divertido, venían todos mis amigos, armábamos las carpas en el jardín, nos metíamos a la pileta, no dormíamos nada, jugábamos, comíamos mucho, y nos reíamos y divertíamos mucho más. Venían un día a la siesta y se iban, muertos de cansancio al otro día a la noche.
Dos cumpleaños que me gustaría destacar, y darles un lugar un poco más importante fueron el de 15 y el de 13.
El de 13 porque estaba pasando por un momento muy difícil, y por primera vez no tenía ganas de festejar un cumpleaños. Se lo dije a mi mamá, y como ella conocía la razón y es la mejor mamá del mundo, en un primer momento me dijo que no, hasta que la “convencí” y nos pusimos de acuerdo en hacer una cena familiar.
La cena familiar se convirtió en una fiesta sorpresa, con mis amigos, que llegaron con carteles y con toda la alegría del mundo para festejar mi cumpleaños. Me llenaron de fuerzas y de alegría, algo que nunca me voy a olvidar y siempre se los voy a agradecer.
Finalmente mi cumpleaños de 15, que tuvo dos partes jaja. La primera fue que llegaron mis amigos a la noche, con una sorpresa, una enorme foto de todos ellos, firmada y dedicada, y mis amigas se quedaron a dormir, para que vayamos juntas al colegio. La segunda parte, fue la fiesta, que yo elegi, que sea algo simple, con las personas que quería, en mi casa. Pero igual mi mamá decoró las mesas, compro golosinas, hizo cosas ricas, y como siempre me organizo una sorpresa!. Invito a un mago, que nos divirtió a todos, y el truco final, saco un conejito blanco, y me lo regalo! Y después nos divertimos muchísimo cantando con un karaoke, que gritábamos y nos reíamos todos juntos.
En fin, después de eso vinieron otros cumpleaños que también me encantaron, porque siempre estuve con las personas que quería y que me hacen feliz.
Creo que los argentinos festejamos los cumpleaños, para poder reunirnos con la gente que queremos, y festejar la importancia que tiene tener un año más de vida junto a nuestros seres queridos.
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