
Cuando era chica casi todo se arreglaba con algo rico, no solamente cosas dulces, la comida de mama, salir de paseo y comer un tostado, un helado, prácticamente cualquier cosa. Tengo el recuerdo de haber sido sobornada varias veces en mi infancia, por mis hermanas, y después yo utilizaba esto a mi favor, “Ami no le digas a mamá que no dormimos la siesta” y después de eso venia un chupetín o algo por el estilo.
Hoy además de comer, me encanta cocinar también eso viene de cuando era chica, cuando jugábamos las cuatro juntas con masa que preparaba mi mamá y después la obligamos mamá a cocinarla para después comerla, y ella se las tenía que arreglar para hacer una nueva sin que nos demos cuenta para que sea comestible, y no algo manoseado, todo lleno de tierra y bacterias.
Creo que no podría quedarme con solo un alimento o golosina, tengo muchísimos recuerdos de cosas que aun hoy me siguen encantado, y las disfruto como en esos días. Algunas de ellas son las comidas especiales que le pedía y le sigo pidiendo a mama, las tortas, los helados, las gomitas azucaradas, unos chupetines en forma de patita que lo llenábamos de un polvito que hacía que nos haga un ruidito muy particular en la boca que además de ser riquísimo era de los más divertido y sorprendente, y ni hablar de cuando me llevaban al circo y comía manzanas acarameladas con pochoclos o algodón de azúcar, era el combo perfecto, práctica que sigo manteniendo, porque me encanta volver al circo con mama y disfrutar de todo esto.
Algo que si añoro, creo que no es un alimento, sino la sensación de que mama nos consiente, nos cuida, está con nosotros, es el momento en que abría la bolsita del jardín y veía una bolsita de gomitas, que tenían que der de ositos –aun hoy siguen siendo mis preferidas-, un juguito, algunas galletas, y lo mejor para el final, un batón de chocolate negro, que todavía siguen viniendo exactamente igual a como venían antes, solo que es un poquito complicado conseguirlos, pero si los veo no pierdo la oportunidad de comprar uno, y después contárselo a mi mamá, porque ella sabía que moría por eso, y a veces, que es más lindo todavía, ella me trae uno, y es de cierta forma, como abrir la bolsita del jardín y saber que mama esta conmigo.

Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminar